PARENTESCO

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PARENTESCO


Artículo 292 Código Civil Federal

El Parentesco es un vínculo que constituye una relación personal derivada de la consanguinidad, afinidad, adopción, matrimonio o cualquier otra relación estable de afectividad análoga a las anteriores, como podría ser el concubinato.

De conformidad con el artículo 292 del Código Civil Federal, la ley no reconoce más parentesco que los de consanguinidad y afinidad. Por su parte, el Código Civil para el Distrito Federal, reconoce como parentesco el de consanguinidad, afinidad y civil, señalando que éste último es el que nace de la adopción.

El Parentesco de Consanguinidad es el que existe entre personas que descienden de un mismo progenitor, es decir padres con hijos. En este sentido, el código Civil para el Distrito Federal establece que también se da parentesco por consanguinidad, entre el hijo producto de reproducción asistida y el hombre y la mujer, o sólo ésta, que hayan procurado el nacimiento para atribuirse el carácter de progenitores o progenitora. Fuera de este caso, la donación de células germinales no genera parentesco entre el donante y el hijo producto de la reproducción asistida.

En el caso de la adopción, tiene los efectos de parentesco por consanguinidad aquél que existe entre el adoptado, el adoptante, los parientes de éste y los descendientes de aquél, como si el adoptado sea hijo consanguíneo.

El Parentesco de Afinidad, es el que se adquiere por matrimonio o concubinato, entre los cónyuges y sus respectivos parientes consanguíneos, es decir, suegros, cuñados etc.


Tesis y Jurisprudencia

FILIACIÓN DE UN MENOR DE EDAD NACIDO BAJO LA TÉCNICA DE MATERNIDAD SUBROGADA. ES DEBER DEL JUEZ ESTABLECERLA, AUN ANTE LA AUSENCIA DE REGULACIÓN ESPECÍFICA.
Número de registro 2020789Tesis: 1a. LXXXVIII/2019 (10a.) La ausencia de regulación expresa o específica sobre cómo establecer la filiación de los hijos nacidos mediante el uso de técnicas de reproducción asistida, y particularmente de la llamada maternidad subrogada o útero subrogado, no debe erigirse en impedimento para que el Juez se pronuncie al respecto, no sólo porque el silencio de la ley no lo autoriza a dejar de resolver alguna controversia, sino porque en términos del artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el goce y el ejercicio de los derechos humanos de las personas no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que la propia Constitución establece y asimismo, todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos, entre los cuales se encuentra el derecho a la identidad de los menores de edad y la necesidad de atender a su interés superior. En ese sentido, ante la realidad fáctica de un niño o una niña nacido bajo esta técnica, su derecho a la identidad y la protección a su interés superior exigen determinar la filiación que les corresponde, ya que tienen derecho a contar con todos los derechos derivados de la filiación, como los alimentarios y sucesorios, así como a recibir cuidados, educación, afecto y todo lo necesario para su adecuado desarrollo. Al respecto, debe determinarse si entre las reglas aplicables en materia de filiación y registro de nacimiento hay algunas que permitan atribuir la filiación, como lo serían la presunción de paternidad o el reconocimiento de hijos. Asimismo, debe tenerse presente que la demostración de un vínculo biológico no es un requisito indispensable para establecer la filiación sobre un hijo, como sucede en la aplicación de las técnicas de reproducción asistida, en las que opera al respecto la voluntad para concebirlo o voluntad procreacional y en el caso de la maternidad subrogada, es necesaria también la concurrencia de la voluntad libre de vicios de la madre gestante, y sobre la base de que dicha mujer debe ser mayor de edad y con plena capacidad de ejercicio.
PARENTESCO. EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL PUEDE ACREDITARSE CON CUALQUIER MEDIO DE PRUEBA PERTINENTE Y NO NECESARIAMENTE CON LAS ACTAS DEL REGISTRO CIVIL.
Número de registro 172722Tesis: 1a2a./J. 46/2007 

De los artículos 776, 777 y 779 de la Ley Federal del Trabajo, se concluye que los beneficiarios del trabajador pueden aportar en el procedimiento laboral todo tipo de pruebas que no sean contrarias a la moral o al derecho y que resulten pertinentes para demostrar el parentesco, a fin de acreditar su derecho a la obtención de las diferentes pensiones o prestaciones previstas en la Ley referida y en la del Seguro Social, y no necesariamente las actas del Registro Civil, ya que con independencia de que éstas sean las pruebas idóneas para demostrar el entroncamiento, ello no impide que se aporten otras, pues de lo contrario sería imposible acreditarlo cuando, por ejemplo, las personas no hayan sido registradas o los registros se encuentren extraviados o mutilados. Además, según el artículo 782 del ordenamiento legal citado, las Juntas de Conciliación y Arbitraje podrán ordenar que se recaben documentos y se practiquen diligencias o exámenes que permitan, conforme a los descubrimientos de la ciencia, acreditar el parentesco, para poder dictar un laudo justo y apegado a la verdad en cuestiones de gran trascendencia por referirse a pensiones y prestaciones de los beneficiarios del trabajador, tendentes a garantizar el derecho a la salud, la asistencia médica, la protección de los medios de subsistencia y los servicios sociales necesarios para el bienestar individual y colectivo. Lo manifestado se refuerza si se considera que la propia Ley Federal del Trabajo, tratándose específicamente del pago de la indemnización en caso de muerte por riesgos de trabajo, establece que la Junta deberá apreciar la relación de esposo, esposa, hijos y ascendientes sin sujetarse a las pruebas legales que acrediten el matrimonio o parentesco, pero sin dejar de reconocer lo asentado en las actas del Registro Civil.

HEREDEROS AB INTESTATO, PRUEBA DEL PARENTESCO DE LOS.
Número de registro 194766Tesis:  I.3o.C. J/19 

Tratándose de la justificación del parentesco con el de cujus por parte de sus descendientes, no puede exigirse que necesariamente aporten las constancias del Registro Civil que lleven a ese resultado, en caso de falta de las mismas o que no hayan sido inscritos, pues si bien el artículo 39 del código de la materia estatuye que el estado civil se acredita por aquel medio, y que ningún otro documento o medio de prueba es admisible para el caso, ello debe entenderse que rige cuando se trata de justificar la filiación para todos los efectos legales, pero no en cuanto hace al derecho a suceder por herencia, pues en este evento, en concordancia con lo dispuesto por el artículo 801 del Código de Procedimientos Civiles, los descendientes podrán demostrar su parentesco con la prueba que legalmente sea posible, como puede ser la testimonial, porque es así reconocida por la ley, independientemente de su utilidad, conforme al mismo precepto, como justificación de que el interesado o las personas que designe, son los únicos herederos.

PARENTESCO. EN LA LINEA COLATERAL EXISTE EL PRIMER GRADO EN CONTEO GENERACIONAL.
Número de registro 203630Tesis: I.3o.C.73 C 

La interpretación del artículo 300 del Código Civil para el Distrito Federal, aun realizada en concordancia con el artículo 296 del propio ordenamiento legal citado, no es suficiente para establecer un grado de parentesco por línea colateral de una sobrina segunda con el de cujus en un grado inferior al quinto. Esto es así porque el conteo de parentesco en ninguno de los dos supuestos: por generaciones (grados) o por personas, que prevé el primer precepto indicado, no evidencia el cuarto grado. De esta forma si aplicamos el primer procedimiento que establecen los preceptos 296 y 300 del Código Civil para el Distrito Federal, se tiene que el conteo por generaciones no excluye al tronco común, ya que por ello el legislador previó la utilización de la conjunción disyuntiva “o” para diferenciarla con el procedimiento de conteo por personas. Por ello es que aun teniendo en cuenta como sinónimos grados y generación, no habría variante, puesto que al diagrama (metafóricamente llamado “árbol”) genealógico que presenta la recurrente no puede computarse en la forma que pretende, habida cuenta que no queda excluido el tronco común. Así se tiene que la sobrina se ubica dentro de una generación o grado; sus padres están en segunda generación o grado; sus abuelos por líneas materna y paterna, respectivamente, se encuentran en un tercer grado o generación, y sus bisabuelos o tronco común se encuentran en cuarto grado o generación, por lo que aun excluidos los padres del de cujus por pertenecer a una misma generación que los abuelos de la sobrina se arribaría a ella hasta un quinto grado o generación. Por ello es que siguiendo los principios de la hermenéutica jurídica y la ratio legis, así como los antecedentes legislativos, al establecer que la serie de grados en línea colateral de la sobrina hasta el de cujus, no evidenciaba el pretendido cuarto grado, punto generacional, sino un quinto grado. Ahora bien, si se sigue el segundo procedimiento que prevé la norma 300 del Código Civil, no es exacto que se cuenten todas las personas que tuvieran parentesco con el de cujus y la inconforme, sino aun excluyendo al tronco común que es el único que de acuerdo con tal numeral permite dejar de contar, no se arribaría hasta el pretendido cuarto grado, sino al quinto. En efecto, el punto de partida, que es la sobrina, sería la inconforme; como segundas personas conjuntas serían sus padres; como terceras personas, lo serán sus abuelos, excluyéndose a los bisabuelos por ser tronco común, y seguirá necesariamente en el conteo, en grado cuarto, el matrimonio formado por los padres del de cujus; sin que obste que la primera nombrada fuera hermana de los abuelos de la sobrina, porque el citado precepto no prevé tal exclusión doble del tronco común y de aquellos que se encuentren en una misma generación, porque no es dable aplicar las reglas de la primera parte del citado numeral, que regula el conteo generacional y no por personas y que está distinguido por el legislador, como caso de excepción al primer supuesto y a la norma contenida en el artículo 296 del citado Código Civil mexicano.


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