TUTELA DE LOS MENORES EN SITUACIÓN DE DESAMPARO

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TUTELA DE LOS MENORES EN SITUACIÓN DE DESAMPARO


Artículo 492 Código Civil para el Distrito Federal

La Tutela es el cargo cuyo objetivo inicial y final, es cuidar y proteger los intereses tanto personales como patrimoniales del incapaz o pupilo, lo cual trae consigo responsabilidades como procurar su bienestar y administrar su patrimonio cuidando en todo momento el beneficio del pupilo.

En términos del artículo 492 del Código Civil para el Distrito Federal (Ciudad de México), los menores de edad en situación de desamparo, deben colocarse bajo este tipo de tutela en institución autorizada que los acoja. En este sentido, dicha institución tiene las obligaciones, facultades y restricciones que se imponen a todos los tutores.

Se considera situación de desamparo, la que se produce de un hecho a causa de la imposibilidad, del incumplimiento o inapropiado ejercicio de los deberes de protección en el ejercicio de la patria potestad, tutela o custodia de los menores de edad, cuando estos quedan privados de la necesaria asistencia material o moral; ya sea en carácter de expósitos o abandonados. Para estos efectos, el menor de edad que es colocado en una en una situación de desamparo por quienes están obligados a su custodia, protección y cuidado, o cuando no se puede determinarse su origen, recibe el nombre de expósito. Por otro lado, cuando la situación de desamparo se refiere a un menor de edad cuyo origen se conoce, se considera abandonado.

El ejercicio de esta tutela se hace a través del acogimiento. El acogimiento es la acción de asumir de manera temporal el cuidado y atención integral del menor de edad en situación de desamparo y tiene por objeto la protección inmediata del menor. Si éste tiene bienes, el juez debe decidir sobre la administración de los mismos.

Los menores de seis años de edad en condición de desamparo son puestos inmediatamente en acogimiento de corto plazo para evaluación en su familia extensa o en familia ajena.

De conformidad con el artículo 618 del Código Civil para el Distrito Federal, en el caso de Tutela de Menores en Situación de Desamparo, no debe nombrarse curador.


Tesis y Jurisprudencia

MENORES EN SITUACIÓN DE DESAMPARO. SU SEPARACIÓN DE SUS PROGENITORES DEBE REGIRSE POR LOS PRINCIPIOS DE NECESIDAD, EXCEPCIONALIDAD Y TEMPORALIDAD.
Número de registro 2009864Tesis: 1a. CCLVIII/2015 (10a.) En los casos en que el maltrato o descuido de los padres ponga en tal riesgo al menor que, en atención a su interés superior, se requiera su separación de aquéllos, los sistemas interamericano y universal de los derechos humanos han establecido directrices sobre su cuidado alternativo, destacando que debe considerarse el acogimiento de los menores en desamparo, en primer lugar, en la familia extendida. En este sentido, de un análisis conjunto de los artículos 11, numeral 2, 17, numeral 1, y 19 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha manifestado que respecto de la separación del menor de sus progenitores deben operar los principios de necesidad, excepcionalidad y temporalidad, de forma que la medida especial que implique la ubicación del niño bajo cuidados alternativos esté orientada a la reintegración del niño a su familia de origen, siempre que ello no sea contrario a los intereses del menor.
DERECHO DEL NIÑO A LA FAMILIA. SU CONTENIDO Y ALCANCES EN RELACIÓN CON LOS MENORES EN SITUACIÓN DE DESAMPARO.
Número de registro 2009862Tesis: 1a. CCLVII/2015 (10a.) Según lo dispuesto en los artículos 17.1 y 19 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, los niños tienen el derecho a vivir con su familia, principalmente su familia biológica, por lo que las medidas de protección dispensadas por el Estado deben priorizar el fortalecimiento de la familia como elemento principal de protección y cuidado del niño o niña. Si bien no queda duda de que el Estado mexicano se halla obligado a favorecer, de la manera más amplia posible, el desarrollo y la fortaleza del núcleo familiar como medida de protección al niño, esta obligación implica también que, cuando la familia inmediata no puede cuidar al menor y lo haya puesto en situación de desamparo, se busque dentro de la comunidad un entorno familiar para él. En este sentido, el derecho del niño a la familia no se agota en el mandato de preservación de los vínculos familiares y la interdicción de injerencias arbitrarias o ilegítimas en la vida familiar, sino que conlleva la obligación para el Estado de garantizar a los menores en situación de abandono su acogimiento alternativo en un nuevo medio familiar que posibilite su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social. Lo anterior se refuerza ante las numerosas evidencias sobre los impactos negativos que el internamiento de niños y niñas en instituciones residenciales tienen sobre ellos. De ahí que encuentre plena justificación el carácter expedito del procedimiento especial previsto en el artículo 430 del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal para los menores acogidos por instituciones públicas o privadas de asistencia social, cuya finalidad es precisamente la reintegración del niño o niña a una estructura familiar tan pronto como ello sea posible, tomando en consideración su interés superior.
PROGRAMA DE ACOGIMIENTO FAMILIAR. ATENTO AL INTERÉS SUPERIOR DEL MENOR, PROCEDE CONCEDER LA SUSPENSIÓN PROVISIONAL, CUANDO ESTÉ INTEGRADO A UNA NUEVA FAMILIA Y NO SE ADVIERTA DAÑO O PERJUICIO ALGUNO CONTRA ÉL.
Número de registro 2013580Tesis: IV.3o.C.16 C (10a.) En los asuntos en los que de manera directa o indirecta afecten o puedan afectar a menores, para conceder o negar la suspensión del acto reclamado, debe atenderse, primordialmente, al interés superior del niño, entendido éste, como la institución a través de la cual se procura el desarrollo pleno e integral del infante, así como la estabilidad, cuidados y asistencia necesarios para lograrlo; interés que se encuentra previsto en la Convención sobre los Derechos del Niño, en la que se precisó el derecho de vivir en familia, esto es, de reunirse con ella cuando por diferentes razones ha habido una separación, vincularse con ambos progenitores en casos de conflicto entre éstos e integrarse a una nueva familia cuando es imposible la vida con la de origen. Una de estas medidas consiste en dar un hogar y un entorno social estable a niños que han perdido el cuidado de sus padres o que, en todo caso, no pueden seguir al lado de ellos, para permitirles desarrollarse en un entorno adecuado a sus necesidades; de ahí que si se les niega el derecho a vivir con una familia de acogimiento, equivaldría a quebrantar la estabilidad de su entorno; estado emocional y dignidad en la integración familiar. Consecuentemente, cuando un menor está integrado a una nueva familia, derivado del programa de acogimiento familiar y no se advierta daño o perjuicio alguno para éste, debe concederse la suspensión provisional, para que continúe disfrutando del acogimiento familiar, a fin de no quebrantar la estabilidad de su entorno y no afectarlo en su estado emocional y dignidad en la integración familiar, salvo la existencia de un riesgo que fuere bastante para negarla.

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